La historia de un viaje iniciático marca la experiencia de una joven que, junto a su hermana de vida, recibió una beca Erasmus hace 21 años. Esta aventura las llevó a Metz, donde no solo perfeccionaron el francés, sino que también emprendieron un camino que cambiaría sus vidas. Con la confianza de sus familias y el apoyo incondicional de la Universidad de Alicante, ambas dieron sus primeros pasos hacia la autonomía.
Agradecidas por el respaldo del Centro de Apoyo al Estudiante, las jóvenes descubrieron que su estancia en Francia se transformó en mucho más que un aprendizaje académico. Experimentaron una profunda conexión con amigos de todo el mundo, creando lazos que permanecen aún hoy. El viaje no solo fue una oportunidad para aprender idiomas, sino también para crecer como personas.
En un entorno accesible como el campus de Metz, las jóvenes recorrieron Europa, explorando distintas culturas y dejando huella dondequiera que iban. Un regalo simbólico, el libro "El principito", entregado por Rosario, encapsuló la esencia de su experiencia: “Lo esencial es invisible a los ojos”, recordando la importancia de su apoyo mutuo en esta travesía.
Ayer, celebraron dos décadas de esa experiencia en un evento significativo. La beca Erasmus, impulsada por la Unión Europea, no solo ofreció una oportunidad académica, sino que ayudó a las jóvenes a demostrar que la discapacidad no es un obstáculo para alcanzar sueños. La invitación a un reconocimiento en el Ministerio de Asuntos Exteriores evidenció el impacto de su viaje, resaltando la relevancia de representar la diversidad y la superación de barreras.
Este aniversario no solo celebró su pasado, sino que también subrayó la importancia de continuar luchando por los derechos de las personas con discapacidad. Ambas esperan que sus vivencias inspiren a futuros estudiantes a aprovechar al máximo lo que la vida y la educación tienen para ofrecer.
Con información de informacion.es

