Palo Alto, California. - En su famoso discurso en la Universidad de Stanford en 2005, Steve Jobs, cofundador de Apple, expuso la importancia de recordar que la vida tiene un fin para separar lo que realmente importa de los temores cotidianos. En palabras del empresario, “recordar que vas a morir es la mejor manera que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder”. Este pensamiento, según Jobs, permite seguir el camino del corazón sin las distracciones provocadas por el miedo al fracaso y la presión social.
Durante su intervención, Jobs relató que desde los 17 años se preguntaba si haría algo diferente si aquel día fuera el último de su vida. Si la respuesta era negativa durante varios días continuos, consideraba que era tiempo de revaluar sus decisiones. Para él, la conciencia de la muerte daba perspectiva a las decisiones diarias, disolviendo el miedo a la equivocación o a decepcionar a otros, ya que la vida no garantiza tiempo para rectificar.
El discurso de Jobs se centró en tres historias: su abandono de la universidad, su despido de Apple y su diagnóstico de cáncer. En 2003, recibió la noticia de un tumor pancreático inicialmente considerado incurable, lo que lo llevó a reflexionar sobre su vida y la temporalidad de la misma. “Tu tiempo es limitado, así que no lo desperdicies viviendo la vida de otra persona”, expresó, enfatizando la relevancia de seguir auténticamente las propias pasiones sin ceder a las expectativas ajenas.
Steve Jobs falleció el 5 de octubre de 2011, a los 56 años, tras años de lidiar con complicaciones de salud. Su discurso en Stanford no solo se recuerda por sus consejos empresariales, sino también por lo profundamente personal que resultó, evidenciando que cada decisión debe llevarse a cabo con la urgencia y valentía que impone la certeza de la muerte.
Con información de merca20.com

