Gallegos del Río, en la comarca de Aliste, Tábara y Alba, destaca por sus siete pueblos con una rica historia que se remonta a más de 855 años. Este legado tiene su origen en un documento del año 1171, donde se menciona a Domez de Alba como parte de la donación del rey Fernando II de León.
Datos clave
- Cuándo: Mencionado por primera vez en 1171.
- Dónde: Comarca de Aliste, Tábara y Alba.
- Pueblos: Gallegos del Río, Domez de Alba, Valer de Aliste, Puercas, Tolilla y Lober.
- Emblema patrimonial: Iglesias y puentes históricos.
Domez de Alba alberga la iglesia de San Justo y Pastor, inaugurada en 1912 tras la destrucción de la anterior en 1899. Su construcción fue supervisada por el albañil Francisco Nieto, quien asumió los costos de manera gradual debido a la situación financiera del pueblo.
Valer de Aliste se encuentra dividido por el río Frío y es conocido por su Puente de Piedra, edificado en 1961. Este puente conecta la comunidad y es una muestra de la unión de habitantes a lo largo de los años.
¿Qué historia conservan estos pueblos?
Estos pueblos atesoran relatos y tradiciones que han perdurado a través de los siglos. Puercas destaca por su iglesia dedicada a San Bartolomé, que guarda una reliquia de Tierra Santa. Según los registros, esta relicaria fue traída por el fraile Silvestre Baz en 1769.
Tolilla y Lober, conocidos como "mellizos", compartieron la vida comunitaria y religiosa durante siglos. La antigua ermita de San Fabián y San Sebastián es testigo de su historia, donde celebraban festividades conjuntas como el Domingo de Ramos.
¿Cómo se mantiene vivo el patrimonio cultural?
La conservación del patrimonio cultural en estos pueblos involucra la participación activa de sus habitantes. La iglesia de Gallegos del Río, con su Cristo de la Injurias, se erige como un símbolo de fe y comunidad. A pesar de la modernización, la tradición de las ferias y la vida comercial sigue viva en la memoria y práctica de los residentes.
Los siete pueblos de Aliste continúan siendo un punto de referencia para el estudio de la historia local y la preservación de su cultura. La unión de su gente y sus monumentos históricos son una riqueza intangible que se transmite de generación en generación.
Con información de laopiniondezamora.es

