La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo rechazó la intervención de Ronald Johnson, embajador de Estados Unidos en México, en asuntos políticos internos. Durante una conferencia matutina, la mandataria enfatizó que los diplomáticos deben respetar la no intervención en política ajena, respondiendo a las críticas sobre la cooperación en seguridad que realizó Johnson.
En su declaración, Sheinbaum Pardo abogó por la valentía de los legisladores mexicanos, quienes no deberían temer represalias migratorias al expresar sus opiniones. Subrayó que la Constitución de México asegura la autodeterminación de los pueblos, lo que implica un respeto mutuo en relaciones internacionales.
La mandataria también destacó que, aunque México y EE.UU. enfrentan desafíos de seguridad compartidos, la cooperación debe ser estrictamente bilateral y no convertirse en injerencia. Reconoció la necesidad de trabajar juntos para combatir la violencia generada por el crimen organizado, pero advirtió que esta colaboración no puede ser confundida con intromisiones en la política mexicana.
El desencuentro surge tras que Johnson respondiera a críticas de Sheinbaum en el Monumento a la Revolución, donde instó a no politizar la lucha contra los cárteles. Afirmó que convertir problemas de seguridad en disputas políticas representa una oportunidad perdida para fortalecer la cooperación binacional.
Además, Sheinbaum planteó interrogantes sobre la estrategia de seguridad del expresidente Felipe Calderón, sugiriendo la posible influencia de EE.UU. en decisiones políticas que llevaron a un aumento de la violencia en México. Este incidente ilustra las tensiones en la relación bilateral, exacerbadas por recientes acciones del Departamento de Justicia de EE.UU. en contra de funcionarios mexicanos.
Con información de zetatijuana.com

