Luego del ataque que costó la vida al edil Carlos Manzo, las fuerzas de seguridad aseguran que los policías que protegían al alcalde actuaron en defensa propia y sin vínculos delictivos comprobados.
Tras el asesinato del alcalde de Uruapan, en Michoacán, las autoridades de seguridad aclararon que los escoltas asignados a la protección del edil no tenían relación alguna con organizaciones delictivas. En una evaluación exhaustiva, se confirmó que uno de los policías que operaba en su protección eliminó al agresor en un acto de reacción. La Policía de Uruapan y la Fiscalía Estatal han declarado que estos elementos participaron en defensa del alcalde y que ya proporcionaron sus versiones ante las autoridades judiciales, en colaboración con la Policía Federal y la Guardia Nacional.
El atentado ocurrió en el marco del Festival de las Velas, un evento que reunió a numerosos habitantes en el centro histórico. Los atacantes aprovecharon la aglomeración para cometer el crimen, lo que llevó a desplegar un operativo que terminó con la neutralización de uno de los sospechosos y la detención de otras personas vinculadas preliminarmente con el caso. Desde diciembre de 2024, el alcalde contaba con protección reforzada, que incluía vigilancia de policías municipales y un despliegue adicional de la Guardia Nacional, para salvaguardar su integridad ante amenazas previamente detectadas.
Este incidente reaviva el debate sobre la seguridad de los funcionarios públicos en regiones de alta violencia, y subraya la importancia de mantener medidas preventivas efectivas ante riesgos inminentes. La investigación continúa para esclarecer completamente el móvil del ataque y determinar si existieron fallas en la protección del alcalde, en un contexto donde la inseguridad sigue afectando a diversas comunidades de Michoacán y del país.
