Sebastián Nogales, de 56 años, recuerda la brutal agresión que sufrió el 6 de julio de 2002 en Pamplona, perpetrada por miembros de ETA. Durante aquella jornada, un grupo numeroso lo atacó antes de las fiestas de San Fermín, dejándolo en un estado crítico que lo llevó a permanecer en coma. Pasó 600 días en recuperación y, a pesar de las secuelas, continúa su labor como presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo de Castilla y León.
Durante su vida como Policía Nacional, Nogales estuvo durante 13 años en diferentes ciudades, enfrentándose al terrorismo. Sin embargo, los efectos del ataque lo obligaron a retirarse anticipadamente en 2007. Recuerda la inseguridad que se vivía en la sociedad, y cómo las acciones del terrorismo afectaban no solo a las fuerzas de seguridad, sino a toda la comunidad.
Su trabajo actual se centra en brindar apoyo psicológico y legal a las víctimas, enfatizando la necesidad de que se reconozcan sus historias. Pide mayor visibilidad y recursos para aquellas personas que enfrentan las consecuencias del terrorismo. Nogales subraya que, aunque se ha avanzado en ciertos aspectos, aún queda un largo camino por recorrer para que las víctimas obtengan el respeto y la memoria que merecen.
A lo largo de su trayectoria como líder de la asociación, ha invertido recursos propios para llevar a cabo actividades que ayuden a las víctimas a encontrar voz y ser escuchadas. En un país donde a menudo se olvida el dolor de estas personas, su objetivo es promover su dignidad y asegurar que su sufrimiento no se minimice ni olvide.
"Necesitamos ser recordados con respeto y memoria de verdad", afirma Sebastián Nogales, quien sigue comprometido a defender los derechos de quienes, como él, han sido afectados por la violencia del terrorismo.
Con información de elespanol.com

