En las últimas semanas, la atención mediática ha estado centrada en Sinaloa, donde las conexiones entre el poder político y el crimen organizado han sido objeto de debate. Sin embargo, un asunto más crítico se presenta para el futuro de Morena: la creciente desaprobación del desempeño de sus gobiernos en diversas áreas.
El Inegi ha revelado resultados alarmantes de su más reciente encuesta sobre calidad gubernamental, indicando que un número cada vez mayor de ciudadanos siente que Morena no está cumpliendo adecuadamente su labor. Esta es una tendencia que se ha intensificado, a diferencia de la percepción positiva que existía durante el mandato de Andrés Manuel López Obrador entre 2019 y 2023.
Los problemas identificados por la población son variados. A nivel federal, se manifiestan en la insatisfacción con las autopistas de cuota y en servicios como el IMSS y la Comisión Federal de Electricidad, cuyos puntajes han disminuido drásticamente. Específicamente, Hidalgo, Oaxaca y Guanajuato son entidades donde las autopistas han sido un punto crítico, mientras que Nayarit, Tamaulipas y Guerrero presentan dificultades significativas en el sector de salud.
En el ámbito estatal, los centros de salud y hospitales enfrentan caídas notables en satisfacción, afectando particularmente a Guerrero, Baja California y Zacatecas. Las universidades públicas también están en el centro de la crítica, con importantes descensos en Yucatán, Estado de México y Tabasco; esto sugiere que la creación de nuevas instituciones no se ha traducido en mejor calidad educativa.
La razón detrás de este descontento puede estar vinculada a la falta de atención y recursos por parte de algunos gobernadores. La tendencia actual señala que muchos votantes apoyaron a Morena en 2024 no por ideología, sino por los avances lograr por el partido. Es crucial para la administración actual corregir el rumbo y recuperar la confianza de la ciudadanía, especialmente ante posibles crisis en otras regiones del país.
Con información de milenio.com

