Santander, Cantabria. – Miles de personas recorrieron las calles desde Puertochico hasta la Plaza del Ayuntamiento en una manifestación por los derechos de las mujeres, exigiendo medidas efectivas contra la violencia de género y reivindicando el derecho a la vivienda. La Delegación del Gobierno estimó que más de 6,000 asistentes participaron en este evento significativo, marcado por momentos de reflexión.
El día soleado del domingo facilitó la participación de la sociedad civil en esta causa. La manifestación estuvo enmarcada por un minuto de silencio en homenaje a las víctimas de un accidente ocurrido en El Bocal, que dejó seis fallecidos. Este acto conmemorativo reflejó la conexión entre la lucha por los derechos de las mujeres y la necesidad de asumir responsabilidades en temas de seguridad.
Se criticó la efectividad de las medidas de protección existentes para las víctimas de violencia de género, destacando que muchas órdenes de alejamiento no cuentan con los recursos necesarios para garantizar la seguridad de las mujeres. En lo que va de este año, cuatro mujeres asesinadas contaban con una orden de alejamiento en vigor, lo que pone de manifiesto fallas en el sistema. Además, se abordaron temas como la violencia vicaria, que afecta de manera indirecta a los hijos de estas mujeres.
La manifestación también puso énfasis en la crisis de la vivienda, argumentando que sin acceso a una vivienda digna no puede haber una vida plena. Se denunciaron los efectos de los desahucios y se exigió que se protejan los derechos básicos como el acceso a luz y agua. Esto resuena profundamente en un contexto donde la desigualdad en el acceso a la vivienda afecta de forma desproporcionada a las mujeres.
El evento tuvo un enfoque internacional, mostrando solidaridad con mujeres de diversos países en conflicto. El movimiento feminista no solo busca reconocer las injusticias en el ámbito local sino también expresar apoyo a las mujeres en lugares que viven situaciones de guerra y represión, como Irán y Palestina. La manifestación de Santander se convierte así en un eco de las luchas globales por la equidad y la justicia.


