Schiedam, Países Bajos. – El 14 de abril el santoral católico recuerda a Santa Liduvina de Schiedam, quien enfrentó una difícil vida tras un accidente que la dejó paralizada a los 15 años. Durante 38 años, Liduvina transformó su sufrimiento en un testimonio de fe y oración.
A pesar de su parálisis y el dolor constante, Liduvina transformó su condición en un compromiso espiritual, orando por la conversión de los pecadores. Los relatos sobre su vida destacan los dones místicos que recibió, incluyendo visiones y la capacidad de vivir únicamente de la Sagrada Eucaristía durante sus últimos años de vida.
Milagros atribuidos a Santa Liduvina incluyen la multiplicación de monedas para los pobres y la sanación espiritual de aquellos que acudían a ella. Aunque su condición física era debilitante, su habitación emanaba un perfume celestial, simbolizando su santidad y fortaleza interior a pesar de las adversidades.
Liduvina, canonizada en 1890, se ha convertido en la protectora de los patinadores y de quienes enfrentan enfermedades prolongadas. Su vida enseña que la dignidad humana no se mide en términos de productividad, sino en la capacidad de amar y ofrecerse a otros incluso en circunstancias adversas.
La comunidad católica reza a Santa Liduvina por fortaleza en momentos difíciles, encendiendo velas blancas en su honor. Este 14 de abril también se recuerda a otros santos en el santoral, como San Benito de Avignon y San Estanislao, quienes, al igual que Liduvina, representan valores de entrega y compasión.

