Las investigaciones detallan cómo la unidad perdió el control, impactó en dos ocasiones y provocó la explosión que dejó 20 muertos en la Ciudad de México.
Un análisis exhaustivo de las periciales realizadas en el incidente ocurrido en Iztapalapa revela que la pipa de gas transitaba por la autopista México-Texcoco antes de desviarse hacia la autopista México-Puebla, donde sufrió un doble impacto que contribuyó a la tragedia. La unidad, al tomar una curva, perdió estabilidad y colisionó contra un muro de contención externo, cambio que provocó que el vehículo se desviara y golpeara otra vez con un muro cercano.
Estos golpes causaron que el contenedor de gas volcara y quedara tendido en el pavimento, presentando un daño frontal significativo. La fractura, de aproximadamente 40 centímetros, permitió que el gas se filtrara en la zona, expandiéndose en un radio de unos 180 metros, donde se generó la chispa que inició el incendio. Las investigaciones indican que el daño en la pipa fue ocasionado por un objeto duro en el momento del impacto, agravando la fuga de gas y la posterior explosión.
Hasta ahora, los resultados oficiales de las peritaciones del accidente se mantienen en reserva y serán difundidos en su momento. Este análisis refuerza la importancia de la seguridad en el transporte de materiales peligrosos y la necesidad de medidas preventivas en zonas urbanas susceptibles a accidentes de esta naturaleza.
El evento, ocurrido el 17 de septiembre, dejó un saldo de 20 personas fallecidas y un importante impacto en la infraestructura y la comunidad local, resaltando la urgencia de reforzar los protocolos de control y vigilancia en el tránsito de sustancias peligrosas en zonas urbanas densamente pobladas.
