Puerto Rico busca revivir su historia con la vainilla a través de la Cooperativa de Productores y Elaboradores de Vainilla de Puerto Rico (VainillaCoop), con sede en Trujillo Alto. Este esfuerzo colectivo, que involucra a agricultores y diversos profesionales, tiene como objetivo restaurar y promover el cultivo de esta especia.
Datos clave
- Proyecto: VainillaCoop en Trujillo Alto.
- Inicio: 2023, tras el huracán María.
- Miembros: 23 socios en 19 municipios.
- Meta: Alcanzar 150 miembros nuevamente.
- Importancia: Vainilla, la segunda especia más costosa del mundo.
Luego de varias décadas de declive, la vainilla ha comenzado a resurgir en la isla caribeña. Históricamente, la vainilla fue crucial para la economía agrícola de Puerto Rico, pero su producción decaía conforme los agricultores se desalentaban y migraban hacia otras actividades. Hoy, con la colaboración de líderes comunitarios como Millyvette García y Héctor Collazo, se han sentado las bases para un nuevo capítulo en esta historia.
El proyecto actual no solo busca recuperar la producción de vainilla, sino también integrar un enfoque turístico en el que se ofrecerán talleres y recorridos para los visitantes. La transformación de una estructura de 1930 en la Casa de la Vainilla es un símbolo de los esfuerzos realizados. Este espacio servirá como un centro donde se exhibirá la historia del cultivo y se conectará a los turistas con la producción agrícola puertorriqueña.
¿Cuál es el futuro de la industria de la vainilla en Puerto Rico?
El futuro se ve prometedor si consideramos el creciente interés por la vainilla y su alto valor en el mercado. Con la inspiración de la historia pasada y un enfoque renovado, los miembros de VainillaCoop están comprometidos a dejar un legado que no solo revitalice la producción, sino que también eduque a las nuevas generaciones sobre la importancia cultural y económica de esta especia.
¿Qué otras iniciativas acompaña el proyecto?
Además de la Casa de la Vainilla, se planea establecer un museo que comparta la rica historia del cultivo de vainilla en la isla. Relatos de trabajadores históricos como Juana Sedó serán parte del patrimonio que se desea resguardar y compartir. La intención es que las futuras generaciones reconozcan el impacto de la vainilla en la agricultura y la cultura de Puerto Rico.
La comunidad ha comenzado a sentir el impacto positivo de este esfuerzo. La unión de agricultores y voluntarios se traduce en una nueva esperanza para un pasado que ahora vuelve a florecer. Los planes incluyen masificar la producción y formación de un sentido de identidad alrededor de un cultivo que ha dado sabor a la cultura puertorriqueña por siglos.
Con información de primerahora.com

