La situación en la Ciudad de México se torna crítica ante un resurgimiento de tácticas represivas por parte del gobierno. La violencia se manifiesta a través de golpes y el uso de gases lacrimógenos contra manifestantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), quienes exigen sus derechos. Esta vuelta a la represión recuerda los oscuros días de los años sesenta y setenta.
La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, se ha visto rodeada de controversias al limitar el acceso al Zócalo para concentraciones públicas. En su lugar, se han llevado a cabo eventos con apoyo de líderes sindicales tradicionales, lo que ha generado descontento entre diversos sectores de la sociedad que buscan participación y libertad de manifestación.
Organizaciones y personas de diferentes ámbitos, desde artistas y científicos hasta campesinos y defensores del medio ambiente, empiezan a organizarse en respuesta a lo que muchos perciben como una "dictadura embrionaria". La necesidad de crear un consenso amplio se hace urgente para salvaguardar los derechos democráticos y contrarrestar un posible retroceso en las libertades civiles.
A lo largo de la historia, se ha identificado que la dominación en México se ha consolidado con el tiempo, desde la derrota de las fuerzas revolucionarias en 1915. Este contexto histórico resalta la relevancia de establecer alianzas entre movimientos que cuestionen la reconstrucción de un viejo modelo de poder autoritario que busca el control social.
La tarea colectiva que enfrenta la sociedad mexicana no es fácil, pero existe la posibilidad de crear un frente unido que desafíe la intolerancia y la opresión. La consolidación de una respuesta organizada es esencial, no solo para aquellos que se encuentran involucrados en la política, sino para todos los ciudadanos que anhelan un futuro más equitativo.
Con información de eluniversal.com.mx

