Las remesas hacia México iniciaron 2026 con una ligera recuperación tras el descenso del año pasado. Durante el primer trimestre, se registraron ingresos de 14,457 millones de dólares, un aumento del 1.4% en comparación con el mismo período de 2025, cuando se reportó una caída del 4.6%. Este descenso fue el primero en más de diez años y generó preocupaciones sobre la sostenibilidad de este flujo económico clave.
Este leve aumento en las remesas es crucial para millones de familias que dependen de estos fondos para cubrir necesidades básicas, como alimentación y educación. En marzo, se observó un crecimiento anual del 4.9%, lo que marca el nivel más alto desde finales de 2024. Sin embargo, los analistas señalan que este repunte podría ser más un signo de estabilización que de un nuevo ciclo de crecimiento sólido.
Manuel Orozco, director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo del Inter-American Dialogue, destaca que la caída de 2025 estuvo más relacionada con factores migratorios que económicos. Aunque la migración ha disminuido, el número de remitentes ha caído significativamente, lo que impacta directamente en las remesas enviadas a México.
En el contexto migratorio actual, México ha enfrentado un endurecimiento de las políticas en Estados Unidos, afectando a trabajadores que enviaban dinero regularmente. Además, muchos migrantes llevan años en el país norteamericano y están cerca de terminar su ciclo de envío de remesas, lo que contribuye a la disminución en los montos transferidos.
A pesar de la recuperación observada, se anticipa que el crecimiento de las remesas se mantenga modesto en el resto del año, oscilando entre el 1% y el 3%. Este crecimiento limitado sugiere que, aunque la caída del año anterior no se repetirá, el panorama general seguirá siendo de poco avance para las transferencias de dinero.
Con información de cnnespanol.cnn.com

