La escuela orgánica de la UNAM prueba sistemas de vigilancia y restricción presencial, mientras prepara el retorno con participación estudiantil y parental.
Después de un incidente fatídico ocurrido en septiembre, en el que un alumno atacó a un compañero en el Centro Cultural de Humanidades (CCH) Sur, se han puesto en marcha nuevas medidas de seguridad para garantizar un retorno paulatino y seguro a las clases presenciales. La institución ha instalado torniquetes biométricos, detectores de metales, cámaras de vigilancia en tiempo real y botones de emergencia con el objetivo de reforzar la protección de su comunidad educativa. Además, se han organizado recorridos de familiarización para estudiantes y padres, quienes han expresado tanto interés como inquietudes acerca de la efectividad de estas instalaciones y de la seguridad en los baños y otras áreas comunes. Hasta la fecha, la reapertura sigue siendo gradual, con la participación activa de la comunidad, que busca que la decisión de volver a clases sea consensuada y basada en condiciones confiables. Aunque la situación actual muestra avances en la seguridad, algunos padres y alumnos consideran que aún son necesarias más medidas de protección antes de retornar completamente a las actividades presenciales de forma habitual.
