Tras intensas lluvias, tres municipios en Puebla permanecen aislados, con labores de rescate y reconstrucción en marcha para restablecer la comunicación.
La Sierra Norte de Puebla atraviesa una etapa de aislamiento tras las recientes lluvias que provocaron desbordamientos de ríos y desprendimientos en caminos rurales, afectando a Pahuatlán, Tlacuilotepec y Tlaxco. Estas comunidades, ubicadas en zonas montañosas, enfrentan severas interrupciones en sus conexiones terrestres, lo que ha obligado a recurrir a transporte aéreo para la entrega de víveres y suministros básicos. Como parte de las acciones de emergencia, se trabaja en la abertura de caminos temporales, incluyendo la tala controlada de ciertos sectores de cerros que dificultan el paso.
Por otra parte, la infraestructura en Pantepec fue reavivada con la habilitación de un puente provisional tras el colapso de uno de sus accesos debido a la crecida del río. Autoridades de la Comisión Nacional del Agua y la Comisión Estatal de Agua y Saneamiento intensifican las tareas de reparación y reforzamiento en el muro de contención de dicho río. En paralelo, continúan los operativos de búsqueda y rescate de víctimas del deslave ocurrido en Huauchinango, donde se reportaron cinco fallecimientos y otros dos desaparecidos. Muchas familias en zonas de alto riesgo han aceptado ser reubicadas tras las labores de rescate.
El despliegue de seguridad y ayuda en la región suma cerca de 600 elementos del personal estatal, encargados de garantizar la tranquilidad y coordinar las labores en zonas afectadas, sin que hasta ahora se reporten incidentes de rapiña. La situación de emergencia revela la vulnerabilidad de estas comunidades ante eventos meteorológicos extremos, resaltando la importancia de mejorar las vías de comunicación y sistemas de protección civil en áreas rurales de Puebla.
