París, Francia. - El 17 de octubre de 2026, Francia se convulsó con manifestaciones y disturbios que evidencian el colapso del macronismo. La jornada estuvo marcada por actos de violencia, incluyendo incendios y saqueos, reflejando un descontento profundo entre la población. La ultraderecha, que Macron había intentado marginalizar, se perfila como fuerte competidora en las próximas elecciones con un 35% de intención de voto.
Durante años, la administración de Emmanuel Macron ha lidiado con un creciente malestar social. La deuda pública ha escalado del 98% al 119% del PIB, y los servicios públicos han sufrido recortes significativos. En este contexto, grupos como La Francia Insumisa y el Reagrupamiento Nacional dominan el debate político, evidenciando una fragmentación del sistema político tradicional.
En medio del caos, Macron, que lleva casi nueve años en el poder, asistió a un concierto el mismo día de las protestas. Este episodio ha sido visto como un símbolo de desconexión entre el presidente y las preocupaciones de la ciudadanía. “Es el final de un reinado con una gran descomposición”, comentó un periodista biógrafo del presidente, señalando el eco de las revueltas de 1968 en el clima actual de descontento.
La situación se complica aún más por la falta de recursos económicos para abordar las demandas ciudadanas. Las protestas, que ya se han mostrado como una reacción negativa ante el aumento del costo de vida, también incluyen consignas que exigen justicia y apoyo a la educación pública.
Francia se enfrenta a un panorama electoral incierto, donde el cansancio emocional y económico de la población podría definir el próximo rumbo político del país, ante una ultraderecha que nunca había estado tan cerca del poder post Segunda Guerra Mundial.
Con información de elpais.com

