Aunque las ideas para aumentar el pago de fin de año y liberarlo del impuesto minan en comisiones, el debate sobre mejorar los beneficios laborales sigue vigente desde hace décadas. El aguinaldo, una prestación fundamental en la relación laboral mexicana, ha permanecido prácticamente sin cambios desde su establecimiento en 1970. La única modificación significativa data de 1975, cuando se añadió la posibilidad de otorgar una parte proporcional tras un año de servicio. A lo largo de las últimas décadas, diversas iniciativas han sido presentadas para incrementar su monto o eliminar la carga fiscal que representa para ciertos trabajadores, pero ninguna ha prosperado hasta la fecha. Actualmente, las propuestas que buscan elevar a 30 días la cantidad de aguinaldo, así como las que sugieren eximir a los salarios más bajos del impuesto sobre la renta (ISR), permanecen en espera en las comisiones correspondientes. Durante la discusión de la Ley de Ingresos de la Federación para 2026, algunas ideas, como permitir que empleados con ingresos hasta dos salarios mínimos no paguen ISR sobre el aguinaldo, no lograron avanzar. Es importante contextualizar que, aunque las reformas parecen estancadas, la discusión alrededor de mejorar los beneficios laborales refleja una preocupación constante por condiciones más justas para los trabajadores, especialmente en un entorno económico donde el costo de vida continúa incrementando. La posibilidad de reformar la legislación en el próximo periodo legislativo sigue vigente, dependiendo de la voluntad política y la iniciativa del Ejecutivo Federal.
