Edgar Guerra, sociólogo e investigador, destaca la intervención histórica de Estados Unidos en México y América Latina, señalando que existe un interés legítimo por las cuestiones relacionadas con el narcotráfico y el fentanilo. Las recientes acusaciones contra exfuncionarios de Sinaloa revelan un trasfondo político y económico.
El especialista considera que estas intervenciones no son casuales, ya que Estados Unidos busca mantener su influencia estratégica en la región. En el contexto mexicano, dicha intervención se manifiesta en la búsqueda de justicia por los crímenes asociados al narcotráfico, destacando la preocupación por las muertes relacionadas con el fentanilo.
Guerra señala que, aunque las acusaciones son plausibles, es fundamental que Estados Unidos presente pruebas para respaldar sus reclamaciones, mientras que México debería abrir su propia investigación. La detención de los exfuncionarios se basa en tratados internacionales que rigen la extradición.
A pesar de la resistencia de la presidenta Claudia Sheinbaum a la injerencia estadounidense, el discurso ha evolucionado, con señales de que el gobierno podría no proteger a personas involucradas en actos deshonestos. La congelación de cuentas podría indicar una disposición a seguir el debido proceso establecido en los tratados.
La situación actual pone a México en una posición precaria, donde los intereses legítimos de Estados Unidos también están relacionados con aspectos comerciales. Esto, sumado a la presión del crimen organizado, hace que la postura del país frente a las alegaciones sea una cuestión compleja y delicada.
Con información de lja.mx

