El Tribunal Superior de Justicia afirma que no tiene facultades para intervenir en decisiones internas del Congreso, promoviendo el diálogo institucional.
En un contexto reciente de tensión interna dentro del Congreso local, las instituciones judiciales han dejado en claro que su papel es estrictamente jurisdiccional y ajeno a los procesos políticos internos. El presidente del Tribunal Superior de Justicia reafirmó que la función del organismo es mantener una postura neutral y basada en la ley, sin incurrir en reconocimiento o desconocimiento de las decisiones del Legislativo. De acuerdo con sus declaraciones, la institución actúa siempre en el marco de la legalidad, sin atribuciones para intervenir en conflictos políticos internos ni definir posturas sobre elecciones legislativas.
Este énfasis en la autonomía judicial subraya la importancia de respetar la división de poderes y fomentar soluciones a través del diálogo institucional. La situación podría resolverse mediante diversos mecanismos legales y políticos, dejando en manos de los propios actores la búsqueda de un acuerdo que fortalezca la estabilidad democrática. La postura del Tribunal refleja una defensa del equilibrio institucional, alentando a las partes a emplear los canales institucionales adecuados.
Históricamente, la separación de poderes en México ha sido un pilar fundamental para garantizar la autonomía de cada rama, evitando injerencias que puedan afectar la estabilidad política. La expectativa ahora es que el Congreso encuentre un camino de conciliación que permita superar las discrepancias internas sin afectar la legitimidad de sus decisiones.
