El nuevo programa busca soluciones similares a propuestas fracasadas en 2014-2015, sin desmantelar las redes criminales ni fortalecer las instituciones.
El Plan Michoacán 2025 presenta una estrategia similar a la fallida política implementada en 2014-2015, centrada en la prevención del delito, el desarrollo económico y la participación comunitaria, sin abordar la raíz del problema: la presencia y el poder de las organizaciones criminales. Históricamente, los esfuerzos anteriores no lograron desarticular las redes que controlan territorios, regulan mercados ilegales y cooptan instituciones, lo que ha perpetuado la violencia y la inseguridad en la región. La experiencia pasada revela que solo con operaciones de inteligencia coordinadas, desmantelamiento de las estructuras criminales y fortalecimiento institucional se puede recuperar el control territorial y garantizar la gobernabilidad. La continuidad en estas políticas corre el riesgo de mantener el ciclo de violencia, en lugar de romperlo, y evidencia la necesidad de una estrategia integral y realista.
