Caminar por la fe: una tradición que une a los peregrinos durante más de cinco décadas en México
Desde hace 57 años, la peregrinación a pie desde Toluca hacia el santuario de la Virgen de San Juan de los Lagos sigue siendo una expresión profunda de devoción y esperanza para miles de creyentes. En cada edición, los participantes recorren más de 400 kilómetros guiados por la fe, en un camino que combina oración, sacrificio y tradición. La responsable actual, Guadalupe Hernández Salazar, quien asume esta labor en su primer año en el cargo, encabeza una caminata que nació por iniciativa de su padre, don Juan José Salazar, y que hoy continúa creciendo pese a la partida de sus fundadores.
Originalmente, solo siete personas emprendieron aquel primer trayecto, en busca de cumplir una promesa o encontrar consuelo en la Virgen. Con el tiempo, la peregrinación ha visto aumentar su número, y actualmente alrededor de 30 peregrinos inician el recorrido, que se extiende por 15 días. En cada paso, estos devotos llevan consigo intenciones por salud, bienestar, empleo y esperanza para sus seres queridos. La caminata se ha convertido en un acto de fe colectivo, donde rezan el rosario, leen la Biblia, comparten historias, cantan y disfrutan del pan y la compañía.
Uno de los peregrinos, Esteban Colín, describe esta experiencia como una especie de retiro espiritual en el que los desconocidos se transforman en hermanos. Para él, cada jornada es una oportunidad para escuchar, recordar y sentir, fortaleciendo así la unión entre todos los participantes. La travesía no solo es un acto de devoción, sino también una oportunidad para renovar la esperanza y la fe en la Virgen, compartiendo momentos de introspección y fraternidad.
Guadalupe Hernández Salazar recuerda con asombro un milagro que vivieron años atrás en su peregrinación. En esa ocasión, encontraron un río cristalino donde descansaron, lavaron su ropa y se refrescaron. Sin embargo, años después, al regresar al mismo lugar, les dijeron que en realidad nunca había habido un río allí. Ella relata esa anécdota como un regalo del cielo, un milagro de la Virgen que reafirma su fe y la de todos los que participan en la caminata.
La peregrinación también tiene momentos que permanecen en la memoria de los devotos, como la finalización del trayecto y las celebraciones religiosas. La llegada a San Juan de los Lagos está prevista para el 12 de agosto, con una misa programada a la 1:30 de la tarde. Allí, los peregrinos participarán en la festividad de la Virgen de San Juan de los Lagos, que culmina con lágrimas, cantos y promesas cumplidas. Posteriormente, el 15 de agosto, celebrarán la Asunción de la Virgen María, y al día siguiente comenzarán su regreso a Toluca, llevando en el corazón la renovación espiritual y la sanación que experimentaron durante el camino.
Este acto de fe, que ha perdurado por más de cinco décadas, continúa siendo una expresión profunda de devoción en la región. Los peregrinos que participan en esta tradición consideran que el recorrido no solo fortalece su vínculo con la Virgen, sino que también les brinda una oportunidad para reflexionar sobre sus vidas y renovar sus esperanzas. La caminata simboliza la unión de comunidades, el sacrificio personal y la confianza en la intercesión divina, manteniendo viva una tradición que trasciende generaciones y que sigue moviendo montañas en el espíritu de quienes la viven.
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