Agricultores y transportistas mexicanos proyectan movilizaciones para exigir mejores condiciones y precios en el sector agrícola.
La agricultura en México enfrenta un momento de tensión, con productores y transportistas uniendo sus fuerzas en una movilización nacional prevista para el próximo lunes 24 de noviembre. La protesta surge como respuesta a la falta de acuerdos efectivos con las autoridades gubernamentales respecto a mecanismos que aseguren precios justos para los granos básicos y garantías en la seguridad vial en las carreteras del país.
El movimiento fue convocado por líderes del Frente Nacional para el Rescate del Campo, quienes expresaron su rechazo a los supuestos programas de subsidios ofrecidos, argumentando que benefician solo a sectores empresariales y no abordan las necesidades de los agricultores. Además, denunciaron que el sector transporte también sufre extorsiones y asaltos en las vías, afectando la economía y la seguridad de los trabajadores en carretera.
La alianza entre productores agrícolas y transportistas establece que la primera acción será detener la movilización de mercancías a nivel nacional, excluyendo vehículos particulares y de pasajeros, y contempla la toma de aduanas en puntos estratégicos como presión máxima para lograr que los atendidos sus demandas. La convocatoria busca presionar a las autoridades de la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, quienes hasta ahora han sido criticadas por promesas incumplidas en reuniones anteriores con los representantes del sector.
El sector de transporte también hizo un llamado a sumar participantes en esta manifestación, en un esfuerzo conjunto para afrontar las problemáticas del sector. En las demandas, además de asegurar precios mínimos para el maíz y otros granos, los agricultores exigen reconocimiento oficial a la agricultura nacional, la creación de una banca de desarrollo y que los granos queden excluidos del tratado comercial T-MEC que se revisará en 2026. La movilización se da en un contexto donde, en días recientes, agricultores en varias regiones del país han realizado bloqueos para defender sus derechos y exigir un precio mínimo de 6 mil pesos por tonelada de maíz.
Este paro refleja las crecientes preocupaciones del sector agrícola y de transporte ante las dificultades económicas, la inseguridad y la falta de apoyo efectivo, que amenazan la estabilidad y sustentabilidad de la producción alimentaria en México.
