La conexión submarina entre Chile y China genera preocupación por la seguridad nacional y la autonomía digital.
Parlamentarios chilenos exigen una investigación sobre el Chile–China Express, un proyecto que busca unir Valparaíso con Hong Kong mediante un cable submarino. Este proyecto, respaldado por el presidente Gabriel Boric, promete conectividad rápida pero despierta temores sobre el control chino de datos estratégicos.
Críticos, como el senador Alejandro Kusanovic, señalan que la iniciativa podría comprometer la seguridad de información sensible, no solo en Chile, sino en toda la región. Además, cuestionan la falta de transparencia sobre su financiamiento y supervisión. Mientras el gobierno español impulsa otros cables menos controvertidos, el secretismo en torno al Chile–China Express plantea serias dudas sobre sus implicancias geopolíticas.

