Pancorbo, en la provincia de Burgos, es un pueblo medieval que destaca tanto por su rica historia como por su impresionante entorno natural. Este lugar, que ha sido apodado "El Cerrojo de Castilla", jugó un papel clave en el acceso a la meseta castellana, conectando diferentes reinos a lo largo de los siglos.
Históricamente, Pancorbo fue un punto estratégico en la ruta del Ebro durante la Edad Media. Su control era vital para los musulmanes y los reinos de Navarra y Castilla, lo que hizo que su valor aumentara considerablemente. A lo largo del tiempo, se transformó en un próspero asentamiento, atrayendo a artesanos y comerciantes.
Uno de los mayores atractivos de Pancorbo es su impresionante muralla rocosa, incluida en el parque natural de Montes Obarenes-San Zadornil. Este relieve jurásico alberga una de las colonias de buitres leonados más grandes de España, mientras que sus formaciones rocosas sorprenden a los visitantes con su peculiar forma humana.
El patrimonio de Pancorbo se complementa con la fortaleza de Santa Engracia, construida entre 1794 y 1797 para proteger el desfiladero. Además, el castillo de Santa Marta, desde el siglo IX, continúa vigilando los accesos. Entre sus iglesias, destaca la de Santiago, un antiguo templo medieval convertido en museo, y la de San Nicolás, construida sobre una iglesia renacentista.
Al recorrer Pancorbo, los visitantes son transportados a una época medieval, con sus calles empedradas y casas señoriales. Este lugar también alberga un Centro de Interpretación en el Torreón de la Cárcel. No solo el pueblo es atractivo; sus alrededores, como el mirador de la Peña del Mazo y sus desfiladeros, ofrecen vistas impresionantes.
Una curiosidad reciente es el descubrimiento de un pueblo medieval en las cercanías, con viviendas del siglo XIII al XV en excelente estado, que agranda aún más la relevancia histórica de Pancorbo.
Con información de larazon.es

