Clemente Onelli, un naturalista italiano, exploró la cordillera noroeste de la Patagonia en 1903. Durante su expedición, quedó cautivado por el valle de Foyel, que se encuentra en las cercanías del Nahuel Huapi. Este viaje reveló paisajes deslumbrantes y antiguos caminos indígenas que conectaban con el área.
Onelli observó que el valle había sido un importante punto de referencia para los pueblos indígenas, quienes lo conocían como parte del antiguo Camino de Bariloche. Mientras se adentraba más en la región, se topó con pinturas rupestres y restos de un esqueleto, atribuidos a ancestros mapuches. Estas revelaciones confirmaron la riqueza histórica del lugar.
Durante sus observaciones, también mencionó cómo el cacique Foyel había sido conocido por llevar ganado robado a este valle, que en el pasado se llamaba Corral de Foyel. Este espacio era parte de un legado cultural que había permanecido en la memoria de las comunidades indígenas mucho después de la llegada de los colonizadores.
Onelli destacó sus críticas a la explotación de la tierra por parte de compañías extranjeras, específicamente en relación a la distribución de concesiones. Su legado persiste en la historia local, y el nombre Foyel sigue siendo significativo, reflejando la resistencia y la historia de los pueblos originarios en la región.
El área continúa atrayendo visitantes hoy en día, que no solo aprecian su belleza natural, sino que también se sienten atraídos por su rica historia cultural y su importancia histórica en el contexto de la colonización y la resistencia indígena.
Con información de elcordillerano.com.ar

