Ciudad de México, CDMX. - La Organización de las Naciones Unidas (ONU) continúa su labor en la reducción del riesgo de desastres, un tema que aborda desde 1989, pero que solo fue formalizado en 2009 con la creación del Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, el 13 de octubre. Este año, la situación se complica en varios estados mexicanos, donde los huracanes y las lluvias torrenciales han causado importantes estragos.
Las recientes tormentas han superado los niveles habituales de octubre, exacerbadas por huracanes como Otis, que dejó daños significativos en Acapulco. La ONU ha sido señalada por su lenta respuesta ante estos desastres, lo que genera cuestionamientos sobre su efectividad en la gestión de crisis ambientales. La comunidad internacional observa la interacción entre fenómenos naturales y la infraestructura disponible para hacer frente a ellos, especialmente en regiones vulnerables como Guerrero, Colima y Sinaloa.
Paralelamente, las decisiones del Comité del Premio Nobel han suscitado controversia. Este año, la distinción recayó en la abogada Navanethem Navy Pillay, destacada por su trabajo en derechos humanos, mientras que el año anterior, María Corina Machado recibió críticas por su premio. La historia del Nobel de la Paz en México también incluye a Alfonso García Robles, reconocido en 1982 por su enfoque antiarmamentista.
Ciertos analistas sugieren que los premios pueden ser utilizados para ofrecer legitimidad a figuras con cuestionamientos éticos. La comparación con el pasado revela patrones en la elección de los laureados y el impacto del contexto político en sus reconocimientos.
La ONU enfatiza que el trabajo relacionado con la reducción del riesgo de desastres es una tarea continua y ardua, especialmente en vista de los recientes eventos climáticos adversos. La implementación de estrategias efectivas será fundamental para mitigar futuros desastres y salvaguardar a las comunidades afectadas.
Con información de quadratin.com.mx

