El avance en procesos electorales y el fortalecimiento de sistemas normativos indígenas consolidan la democracia en comunidades originarias de Oaxaca.
En el contexto de su Tercer Informe de Gobierno, el gobierno de Oaxaca reafirmó su compromiso con la paz social y la gobernabilidad basada en el diálogo y la participación comunitaria. Desde el inicio de la administración, las políticas implementadas han evolucionado hacia un modelo integral que prioriza la justicia y el bienestar en las regiones, especialmente en las zonas indígenas.
Una de las estrategias clave ha sido el fortalecimiento de los Sistemas Normativos Indígenas, reconocidos por su carácter representativo y democrático a nivel internacional. Estos sistemas permiten a las comunidades elegir directamente a sus autoridades y administrar sus recursos, fortaleciendo la autonomía y preservando sus tradiciones. Actualmente, el proceso electoral según estos sistemas ha alcanzado un avance del 96 %, con la realización de gran parte de las asambleas y sin incidentes de violencia en los municipios considerados críticos.
Este modelo, que promueve el respeto por la autodeterminación de los pueblos originarios, ha recibido reconocimiento por su enfoque pacífico y participativo. La presencia institucional y el acompañamiento de fuerzas de seguridad garantizan transparencia y paz en todos los procesos. Además, el gobierno ha tomado medidas para reducir figuras de división, como los comisionados, confiando en que la ciudadanía ejerza mayor control en la elección de sus líderes.
Es relevante señalar que la consolidación de estos mecanismos no solo refuerza la democracia local sino que también posiciona a Oaxaca como un ejemplo de gobernanza indígena en América Latina, superando incluso a algunos países en reconocimiento internacional. La continuidad de estas políticas representa una apuesta por un desarrollo sustentable, respetuoso de las culturas y procesos tradicionales de las comunidades.
Este avance en la gobernabilidad indígena y la paz territorial responde a una necesidad fundamental de fortalecer las instituciones y el respeto a la diversidad ancestral, en un contexto donde la paz social es clave para la estabilidad y el progreso regional.
