Ciudad de México, CDMX. - A partir del 28 de septiembre, el Gobierno de México implementó un nuevo esquema de Permiso Previo de Importación para el azúcar. Esta medida exigirá a los importadores verificar minuciosamente su documentación y las clasificaciones antes de presentar sus productos en aduanas. Para ciertas preparaciones alimenticias que contienen azúcar, la transición finalizará el 2 de noviembre, momento en el que el permiso será obligatorio.
Esta estrategia responde a un notable aumento en las importaciones de azúcar, las cuales incrementaron en un 1,542 por ciento en un periodo de poco más de cuatro años. En 2024, México importó azúcares y productos confiteros por un total de 1,910 millones de dólares, mientras que las exportaciones alcanzaron 1,999 millones. Aunque México es un productor importante, con una producción estimada de 5.49 millones de toneladas para el ciclo 2025/2026, la dependencia del azúcar extranjero es significativa.
El nuevo requisito impacta principalmente a los importadores y a las empresas que utilizan azúcar como insumo. A partir de noviembre, las compañías deberán revisar sus procesos y catálogos para identificar si deben obtener el permiso. Esto puede traducirse en mayores costos de operación que potencialmente se trasladarán a los precios de los productos finales, lo que podría afectar el bolsillo de los consumidores.
Las industrias que dependen del azúcar tendrán que adaptarse a este nuevo entorno. Mientras que los productores nacionales podrían beneficiarse de una mayor protección, aquellas empresas que requieren azúcar exenta del permiso enfrentarán más burocracia y un incremento en los tiempos de entrega.
Las empresas deberán estar listas para cumplir con las nuevas regulaciones antes del 2 de noviembre. El objetivo es fortalecer la producción nacional, aunque se espera que la implementación de este sistema genere un aumento en los costos que podría repercutir en la inflación y en la economía de los consumidores.
Con información de razon.com.mx

