La reciente publicación del Decreto N° 242/26 ha reglamentado el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI). Esta medida, fundamentada en la Ley N° 27.802 de Modernización Laboral, busca fomentar el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas en el país durante los próximos dos años.
El RIMI se establece como una herramienta clave para revitalizar el sector productivo y potenciar la competitividad empresarial. Sus objetivos principales son apoyar el desarrollo económico, aumentar las exportaciones y facilitar la generación de empleo de calidad en diferentes regiones.
Este régimen está destinado a las pequeñas y medianas empresas, con requisitos de inversión mínima. Para acceder a los beneficios, las micro empresas deben invertir al menos USD 150 mil, las pequeñas empresas USD 600 mil y las medianas empresas entre USD 3.5 millones y USD 9 millones, dependiendo de su clasificación. Estas cifras se toman netas del Impuesto al Valor Agregado (IVA).
Las empresas dispondrán de un periodo de dos años para realizar las inversiones y, posteriormente, podrán aplicar una amortización acelerada de dos años en el impuesto a las ganancias. Esto incluye beneficios tanto para bienes de capital como para tecnología, afectando positivamente el flujo de caja y la salud financiera de los negocios.
Además, se han incorporado incentivos específicos para la producción agrícola-ganadera, permitiendo una rápida amortización en inversiones relacionadas con sistemas de riego y otros equipos. Estas inversiones en riego pueden amortizarse en solo un año, potenciando así la competitividad del sector agropecuario.
Las empresas que ingresen al RIMI también podrán solicitar la devolución anticipada de créditos fiscales en el IVA tres meses después de realizar sus inversiones productivas. Este enfoque busca minimizar las barreras financieras y fomentar un ambiente propicio para el crecimiento empresarial.
Con información de contextotucuman.com

