La costa de Lorca, en la Región de Murcia, enfrenta un desafío creciente relacionado con la llegada de embarcaciones de migrantes y la actividad de redes de narcotráfico. El grupo municipal Vox ha impulsado este tema en la agenda política, demandando más recursos policiales y controles en la costa debido a la supuesta saturación de la vigilancia local.
Recientemente, una patera con 24 migrantes fue interceptada en Cala Blanca, lo que volvió a alarmar a los habitantes de la región, acostumbrados a ver la intervención de la Guardia Civil en incidentes similares. En marzo, se registraron al menos 72 llegadas de migrantes, lo que ha intensificado las preocupaciones entre la población, que también critica la tendencia a asociar la migración con el crimen.
En localidades como Puntas de Calnegre, la comunidad discute la llegada de embarcaciones de manera reservada. La percepción de que esta área se ha convertido en una ruta de tráfico irregular para diversas actividades delictivas genera inquietud. Sin embargo, algunos habitantes abogan por entender que la mayoría de los migrantes son personas en busca de una mejor vida.
En contraste, la pedanía de Ramonete ha visto aumentar el miedo hacia el narcotráfico, especialmente tras un doble asesinato vinculado a bandas de drogas en octubre de 2025. Los crímenes revelaron una realidad oculta que antes se consideraba ajena. Investigaciones posteriores expusieron la conexión de estos delitos con disputas entre organizaciones criminales.
La infraestructura del narcotráfico en la región se sostiene gracias a una red de colaboradores y recursos logísticos que aprovechan la geografía del área. Mientras las autoridades trabajan para desmantelar estas operaciones, la comunidad sigue lidiando con el aumento de la violencia y la incertidumbre que trae consigo esta situación.
Con información de eldiario.es

