La Confederación de Sindicatos de Inquilinas ha convocado protestas en al menos 24 ciudades de todo el país esta primavera. El objetivo es visibilizar la crítica situación habitacional y motivar un cambio que conduzca a una huelga general. Las movilizaciones surgen bajo el lema “Ni alquileres por las nubes, ni salarios por los suelos”, destacando la gran carga económica que representa la vivienda para la población.
Las demandas principales de los manifestantes incluyen la indefinición de los contratos de alquiler, la reducción de precios y el aumento de los salarios y pensiones a un mínimo de 1,500 euros. También exigen la expropiación de grandes propietarios y la creación de un parque de viviendas que no esté sujeto al mercado, buscando así poner fin a los desahucios.
Otro punto crucial es la reforma de la Ley de Arrendamientos Urbanos, que los sindicatos consideran perjudicial para los inquilinos. La movilización de primavera incluirá protestas en varias ciudades, comenzando en Guadalajara el 23 de mayo, seguidas de eventos simultáneos en Madrid, Teruel, Zaragoza y Badajoz al día siguiente.
Las manifestaciones continuarán en Burgos, Logroño y Murcia a finales de mayo, y se intensificarán en junio, con un evento principal que tendrá lugar en Vigo. En Cataluña, los manifestantes organizarán una macroencuesta sobre el costo de vida, vinculada a la campaña enscostalavida.org.
La Confederación busca unir a diversos agentes sociales y sindicatos en esta causa, argumentando que la crisis de vivienda es un problema político urgente. La movilización es vista como un paso inicial para lograr reformas significativas que beneficien a la clase trabajadora.
Con información de eldiario.es

