Lima, Perú. - El 4 de octubre recuerda episodios violentos que marcaron la historia peruana. En 1985, un motín en el penal de Lurigancho dejó 34 muertos, reflejando tensiones sociales extremas. El mismo día, en 1989, el empresario Héctor Delgado Parker fue secuestrado por el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), un acto que evidenció la crisis del terrorismo en el país.
El motín de Lurigancho, que se extendió por varias horas, ocurrió cuando los reclusos se opusieron a una requisa. Durante el enfrentamiento, 30 internos perdieron la vida en incendios y otros cuatro por disparos, mientras 67 resultaron heridos. Este evento puso de manifiesto el problemático hacinamiento en las cárceles, ya que el penal estaba diseñado para 2,500 pero contenía alrededor de 6,700 reclusos en ese momento.
Por otro lado, el secuestro de Delgado Parker marcó una de las acciones más notorias de la violencia política de la época. El empresario estuvo cautivo durante 199 días y fue liberado el 21 de abril de 1990. Al retomar contacto con el mundo, expresó su desconcierto ante cambios globales, como la caída del Muro de Berlín, de la que se enteró solo tras su liberación.
“Estuve tanto tiempo sin saber lo que ocurría afuera que nunca supe de los eventos que definieron no solo mi país, sino el mundo”, declaró tras su liberación. Esta experiencia de cautiverio resaltó no solo el impacto del terrorismo, sino también la fragilidad de la seguridad en Perú.
El 4 de octubre, por tanto, no solo recuerda pérdidas humanas, también simboliza el contexto en el que hicieron eco las injusticias y tensiones políticas en el Perú de finales del siglo XX.
Con información de infobae.com

