Militares estadounidenses en la frontera con México han reportado que sus teléfonos fueron hackeados y que comenzaron a recibir mensajes amenazantes. Esto ocurrió tras la muerte de Rubén Oseguera Cervantes, conocido como "El Mencho", en febrero, un evento que trastocó la dinámica de seguridad en la región.
Datos clave
- Cuándo: febrero de 2023, con el operativo que resultó en la muerte de El Mencho.
- Dónde: Frontera suroeste de Estados Unidos, abarcando más de 3,200 kilómetros.
- Quién: Aproximadamente 9,000 soldados estadounidenses están en activo en la zona.
- Qué: Reporte de hackeo de teléfonos y mensajes intimidatorios a soldados.
- Costo: Los primeros cuatro meses de la operación Ardent Vanguard costaron 525 millones de dólares.
El informe de The New York Times revela que esta situación forma parte de la operación Ardent Vanguard, diseñada como respuesta a diferentes amenazas en la frontera, incluido el tráfico de drogas y la migración irregular. Sin embargo, la reciente amenaza cibernética no solo añade una capa de complejidad a la misión, sino que también resalta la vulnerabilidad del personal militar ante ataques digitales.
¿Qué medidas se están tomando ante los hackeos?
En respuesta al hackeo de sus dispositivos, los mandos militares han reforzado las medidas de seguridad, incluidas revisiones en el uso de tecnología y protocolos de comunicación. Sin embargo, aún no se ha establecido públicamente a quién se le atribuye el hackeo. La falta de claridad en la procedencia de los mensajes amenazantes intensifica las preocupaciones sobre represalias y vigilancia.
¿Cómo afecta esto a la operación fronteriza?
La muerte de El Mencho ha impulsado a los cárteles a reconfigurar sus operaciones, moviéndose hacia áreas menos vigiladas para evitar la detección. Las patrullas militares, en colaboración con el gobierno mexicano, han logrado desplazar temporalmente a estos grupos, aunque no han detenido sus actividades criminales.
El debate en el Congreso sobre el despliegue de tropas ha aumentado, con cuestionamientos sobre la duración y coste de la operación. La representante demócrata Sara Jacobs ha expresado que el papel de los militares no debería incluir el control de inmigración, subrayando los riesgos que esto representa para su seguridad.
El Pentágono designó zonas a lo largo de la frontera que operan como extensiones de bases militares, donde los soldados pueden detener migrantes temporalmente. Hasta ahora, se ha reportado la detención de 116 personas bajo este esquema, lo que añade otro elemento a la compleja situación fronteriza.
Con información de elimparcial.com

