La percepción de que el país está en marcha hacia un régimen autoritario se fortalece por decisiones recientes del gobierno y expresiones internacionales.
En los últimos meses, diversas señales apuntan a una creciente consolidación de características autoritarias en México, generando preocupaciones sobre una posible transformación en un régimen dictatorial. La presidenta Claudia Sheinbaum ha tomado decisiones que refuerzan esta percepción, como su exclusión de eventos internacionales clave y su alineamiento con gobiernos considerados dictaduras en el continente. Recientes declaraciones de legisladores estadounidenses también han cuestionado la postura del gobierno mexicano ante democracias en Cuba y Venezuela, además de acusar la expropiación de empresas estadounidenses como acciones que evidencian tendencias autoritarias. Analistas políticos señalan que estas decisiones, junto con el debilitamiento de controles institucionales y la desaparición de mecanismos de contrapeso ciudadano, marcan el fin de la democracia en el país. La situación sugiere que México avanza rápidamente hacia un escenario en que las libertades y derechos políticos puedan verse seriamente afectados, consolidando un régimen cada vez más cercano a un modelo autoritario que preocupa a la comunidad internacional y a la sociedad civil.
