El país apuesta por fortalecer la producción local de genéricos y biosimilares, y garantizar soberanía sanitaria mediante políticas regulatorias y de inversión. En un momento decisivo para el sistema de salud, México está siendo marcado por esfuerzos coordinados para potenciar la fabricación nacional de medicamentos. La estrategia busca ampliar la investigación, incrementar la producción de principios activos y avanzar hacia la soberanía sanitaria, permitiendo que el país se transforme en un centro regional de referencia para América Latina y Norteamérica. Uno de los ejes principales es la creación de un entorno jurídico estable que brinde certeza a las inversiones a largo plazo en la industria farmacéutica. La intención es también mejorar la homologación regulatoria con agencias internacionales, facilitando procesos y promoviendo la producción local de APIs, que actualmente en gran medida provienen de China e India. Esta iniciativa, además de fortalecer la economía del sector, busca disminuir la dependencia de Asia, diversificando las cadenas de suministro y asegurando la disponibilidad de medicamentos. Por otra parte, la distribución y disponibilidad de medicamentos en México continúa siendo clave para el sistema de salud, con un impacto directo en el tratamiento de enfermedades crónicas como diabetes, obesidad y patologías cardiovasculares. La mayor presencia de genéricos y biosimilares en el mercado, que representan una parte sustancial del consumo, se considera fundamental para mejorar el acceso y reducir costos, beneficiando tanto al sector público como privado. Los esfuerzos también incluyen mejorar las operaciones logísticas y de abastecimiento, con acciones específicas para facilitar la entrega de insumos y dispositivos médicos en instituciones de salud nacionales. La legislación en revisión contempla mecanismos aceleradores para la entrada de medicamentos genéricos y biosimilares, priorizando su producción y distribución sin comprometer estándares de calid
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