Ciudad de México, CDMX. - La reducción de la dependencia de México de los minerales críticos provenientes de China es un proceso que exige un enfoque a largo plazo. Este país asiático controla entre el 60 y el 95 por ciento del procesamiento de diversos minerales, lo que le permite ejercer influencia geopolítica. Especialistas del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia sugieren que el sector minero debe aprender de la experiencia del fracking en Estados Unidos.
La clave del éxito del fracking fue la existencia de un mercado seguro, donde cada barril y cada molécula de gas tenían compradores garantizados. En contraste, el suministro de minerales críticos carece de esa seguridad, lo cual es un impedimento para atraer inversiones significativas. Según Tom Moerenhout, para que el capital privado invierta miles de millones de dólares, es fundamental crear garantías de demanda en áreas como la tecnología energética y la defensa.
Nuevas dinámicas del mercado también juegan un papel importante. Mientras el fracking opera en un ciclo de inversión corto y flexible, los proyectos mineros requieren plazos de maduración de entre diez y diecisiete años, lo que los vuelve inflexibles. Esto implica que las estrategias financieras que funcionaron para el fracking no son aplicables a la minería, lo que limita el financiamiento y plantea retos adicionales.
La experiencia del fracking revela que el sector privado no necesariamente construyó resiliencia, por lo que es necesario que el gobierno establezca un marco regulatorio que incentive inversiones. Este marco podría incluir precios mínimos y garantías para los acreedores gubernamentales. Además, la cooperación internacional es fundamental, aunque actualmente enfrenta obstáculos derivados de la desconfianza entre socios.
México, con su relevancia en la producción de minerales como plata, cobre y zinc, tiene la oportunidad de definir su estrategia en estos materias. La implementación de un Plan de Acción sobre Minerales Críticos con Estados Unidos, anunciado en febrero de 2026, propone explorar precios mínimos ajustados, lo que puede ser un paso hacia la diversificación del suministro. La clave será establecer reglas estables y señales de demanda que favorezcan tanto la extracción como el procesamiento de minerales.
Con información de globalenergy.mx

