Durante esta fecha, el Sistema de Transporte Colectivo refuerza acciones para promover un servicio más accesible y respetuoso, incluyendo talleres y mejoras en infraestructura.
Con motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, el Sistema de Transporte Colectivo (STC) reafirmó su compromiso con la inclusión y accesibilidad en el sistema de transporte. La organización continúa fortaleciendo las condiciones para el desplazamiento de personas con discapacidad, mediante la implementación de acciones concretas en infraestructura y capacitación del personal.
Desde la inauguración de la Línea 1 en 1969, el STC ha llevado a cabo distintas iniciativas para mejorar la movilidad de este sector, incluyendo la instalación de elevadores en las principales líneas y la modernización de estaciones para facilitar el acceso a todos los usuarios. Actualmente, las Líneas 1 y 12 cuentan con elevadores en todas sus estaciones, y se trabaja para que sus futuras expansiones sean completamente accesibles.
En acciones recientes, el Metro inició la sustitución de los torniquetes tradicionales por nuevas puertas diseñadas para facilitar el ingreso y salida de personas con discapacidad o de menor estatura, en línea con las prioridades del gobierno de la Ciudad de México. Además, en coordinación con el Instituto de las Personas con Discapacidad, se llevaron a cabo 16 talleres de sensibilización y formación para policías, en los que participaron más de mil oficiales, con el objetivo de promover una atención empática y libre de barreras actitudinales.
Estos talleres prácticos contaron con la participación de personas con discapacidad que compartieron sus experiencias y necesidades, incluyendo el uso de perros de asistencia. La capacitación abarcó conocimientos sobre diferentes tipos de perros adiestrados, como perros guía, señal, de apoyo a la movilidad, de alerta médica y de contención, fortaleciendo así la atención a quienes requieren este tipo de ayuda.
El compromiso del Metro con la inclusión no solo refleja una respuesta a las demandas sociales, sino también una visión de movilidad universal, en la que todos puedan acceder y utilizar el sistema de manera digna y segura. La inversión en infraestructura y capacitación busca consolidar un transporte público más equitativo, garantizando que la discapacidad no sea un obstáculo para el desplazamiento y la participación social.
