Un exalto mando naval y sus familiares son investigados por operar redes de contrabando y lavado de fondos en México y Estados Unidos.
En el marco de las investigaciones sobre actividades ilícitas relacionadas con el contrabando de combustible, se ha detectado que un exalto mando de la Marina, identificado como Fernando Farías Laguna, estableció varias empresas en ambos lados de la frontera para facilitar operaciones de lavado de dinero. La más reciente de estas sociedades fue registrada en enero en Estados Unidos, bajo el nombre de FFL Holdings LLC, en Wyoming, un estado conocido por su política fiscal favorable y bajos impuestos.
Además, Farías Laguna mantiene una sociedad con su esposa, Mónica Gámez, llamada Comercial Gámez San Pedro, que administra un supermercado en México. La estrategia de estas empresas parece estar vinculada a facilitar transacciones financieras de procedencia ilícita, según informes de las autoridades. La Fiscalía General de la República (FGR) ha señalado que estas redes operaban mediante la entrada de barcos cargados con combustible falsamente declarado, declarando aditivos o residuos industriales, para pagar impuestos menores y redistribuir las ganancias entre los involucrados. La investigación indica que Farías Lilgunas habría lavado al menos 40 millones de pesos y adquirido propiedades de alta value en Estados Unidos.
El caso también revela conexiones con otras figuras, incluyendo socios en empresas inmobiliarias y familiares, lo que amplía la percepción de un entramado complejo que involucra a exfuncionarios y redes criminales. Hasta el momento, las autoridades han congelado cuentas bancarias vinculadas, aunque las operaciones comerciales continúan abiertas en algunas plataformas digitales, generando controversia sobre la efectividad de las medidas de control financiero.
El caso evidencia la magnitud del contrabando de combustible en México y cómo las redes de lavado de dinero se sofisticaron, aprovechando instituciones y el comercio internacional para ocultar sus ilícitos. La implicación de mandos navales en este esquema alerta sobre posibles vínculos entre la delincuencia organizada y estructuras militares, evidenciando la necesidad de una vigilancia estricta en las operaciones de transporte y comercio fronterizo.
