Ciudad de México, CDMX. - A las 6:30 a.m. del 11 de junio de 2026, las calles aledañas al Estadio Ciudad de México se llenaron de aficionados que vestían con orgullo las camisetas de la selección nacional. Este evento marcó el inicio de una nueva edición de la Copa del Mundo de la FIFA, que llenó de emoción y tensiones a la capital.
En el ambiente festivo, los seguidores del Tri no solo exhibieron sus jerseys, sino que también portaron banderas y otros accesorios que reflejaban su pasión por el fútbol. Sin embargo, el contexto no era del todo festivo; diversas protestas por parte de grupos inconformes con el Gobierno federal se anunciaban en la zona. Esto llevó a implementar un operativo de seguridad en un perímetro de aproximadamente 1,6 kilómetros alrededor del estadio.
Entre los aficionados, se destacó la presencia de tres amigos de Tijuana y Los Cabos, quienes expresaron su satisfacción tras conseguir boletos para la inauguración luego de participar en rifas durante meses. Con pelucas que recordaban a Luis "el Matador" Hernández, querían rendir homenaje al exjugador como símbolo de suerte para el equipo mexicano en su encuentro contra Sudáfrica.
Otro de los asistentes, un maestro de educación física de Puebla, se presentó en el evento sin boleto, llevando un disfraz de payaso y un martillo decorado con los colores de la bandera. A pesar de no tener acceso al partido, su intención era disfrutar la atmósfera mundialista desde las afueras del estadio, reafirmando que la experiencia del Mundial va más allá del acceso a los juegos.
Muchos seguidores, como Miranda y Sara, decidieron unirse al evento a última hora al conseguir boletos inesperadamente. Aunque su asistencia era improvisada, consideraron que era una oportunidad única que justificaba cualquier gasto, resaltando la importancia de vivir momentos significativos a pesar de las circunstancias.
Con información de cnnespanol.cnn.com

