Manuel Sánchez-Montero, director general de Acción Contra el Hambre, resalta el impacto positivo de la ONG en Asturias, donde ha trabajado durante la última década. Más de 7,500 personas han sido atendidas, y la organización se siente integrada en la comunidad asturiana, fortaleciendo su tejido social.
La realidad en Asturias y España incluye situaciones de inseguridad alimentaria. Aunque no siempre se manifiestan de forma severa, están presentes y afectan el bienestar y desarrollo de las personas, limitando su capacidad para planificar el futuro. Este problema es global y afecta incluso en regiones con altos ingresos.
Uno de los mayores desafíos es que el 15% de la población en España tiene dificultadas para acceder a una nutrición adecuada, lo que no solo perjudica la dignidad de las personas, sino que también puede erosionar la cohesión social. Esto requiere una respuesta que aborde las causas estructurales del hambre en diversas comunidades.
El programa Vives Emplea en Asturias ha sido un modelo exitoso, enfocándose en brindar apoyo a personas en situaciones complicadas para reintegrarlas en el mercado laboral. A través de un enfoque personalizado, se les ayuda a revalorizar su lugar en la sociedad, lo que se traduce en un impacto significativo en sus vidas.
Sánchez-Montero señala que la situación humanitaria es actualmente crítica, con cada vez más obstáculos para la acción humanitaria en áreas afectadas por conflicto. A pesar de los retos, comparte historias inspiradoras, como la de un niño en Chad que logró recuperarse del hambre severa. Aunque persisten problemas, hay esperanza en que, a nivel global, los esfuerzos contra el hambre están dando resultados.
Con información de lne.es

