Durante las últimas horas, Lezo se transformó en un vibrante pueblo pirata. Las banderas de tibias y calaveras se hicieron visibles en balcones y ventanas, mientras el espíritu bucanero era palpable en el corazón del casco antiguo, especialmente con la llegada de los piratas Zabarre y María Labaien, que encantaron a niños y adultos por igual.
La jornada de despedida de las fiestas de Pentecostés inició con una diana musical de los dulzaineros de Oarsoaldea, quienes animaron los tradicionales juegos de toca, bote y la rana en Goiko plaza. Al mismo tiempo, en la plaza Karlos Saldise, un mercado de jóvenes creadores vascos ofreció una variedad de productos, desde bisutería en 3D hasta coloridos bolsos y ropa.
Con las temperaturas en aumento, muchas familias buscaron refugio del calor bajo las sombrillas de Gurutze Santuaren plaza, donde se presentó un espectáculo de marionetas titulado 'Alaia Galtzagorria', atrayendo a una gran audiencia infantil. El mercado se destacó por su éxito, atrayendo a visitantes de todas partes.
El desfile de gigantes y cabezudos también fue un momento destacado, comenzando con una figura que representaba a Zabarre, seguida por otros personajes elaborados por entusiastas locales. Munttar Txistulari Taldea acompañó este evento festivo, sumando música a la colorida celebración.
La tarde estuvo marcada por la emoción de las actividades planificadas, aunque la búsqueda del tesoro fue reemplazada por frescos juegos de agua para combatir el calor. La despedida de los festejos incluyó un teatro de calle por Eraitsi S.L. y un toro de fuego acompañado por la Banda de la Escuela Municipal de Música de Lezo Tomás Garbizu. La atmósfera del pueblo pirata se desvaneció a la medianoche, con la promesa de un retorno el próximo año.
Con información de diariovasco.com

