La enfermedad del disco intervertebral (EDIV), comúnmente relacionada con los perros teckel, afecta ahora a un conjunto amplio de razas caninas, incluidos bulldogs franceses y pastores alemanes. Recientes investigaciones han revelado que no se limita solo a los teckel, quienes representaban entre el 45% y el 70% de los casos diagnosticados.
Datos clave
- Alta incidencia en teckel: 45-70% de casos diagnosticados.
- Razas afectadas: bulldog francés, basset hound, shih tzu, entre otros.
- Discusiones médicas: se han desarrollado dos tipos de EDIV.
- La edad de aparición de síntomas varía entre tres y seis años.
Durante años, las estadísticas sobre la EDIV llevaron a su asociación casi exclusiva con el teckel. Sin embargo, esto ha cambiado, ya que otras razas muestran una alta predisposición. Estudios recientes han agregado a razas como el bulldog francés, el basset hound y el beagle, alertando sobre el aumento de la enfermedad en estos grupos.
Cuando el disco intervertebral sufre desgaste, puede causar compresión en la médula espinal. Esta compresión puede resultar en dolor o en la incapacidad de mover las extremidades. Las razas condrodistróficas como los teckel tienen un desarrollo genético que hace que sus discos se deterioren más rápidamente.
¿Qué tan grave es la enfermedad?
La gravedad de la EDIV depende de varios factores, incluida la intensidad y duración de la compresión. Algunos perros solo presentan molestias leves, mientras que otros pueden experimentar parálisis. Este daño en las células nerviosas puede ser progresivo, afectando dramáticamente su movilidad y calidad de vida.
El fenómeno se clasifica en dos tipos: Hansen tipo I, más común en razas pequeñas, donde el disco se rompe repentinamente; y Hansen tipo II, que ocurre más en perros grandes, provocando un deterioro más gradual.
¿Es posible prevenir la EDIV?
No se puede eliminar completamente el riesgo en perros predispuestos, pero se pueden adoptar medidas para mitigar los efectos. Mantener un peso corporal adecuado es fundamental, ya que el sobrepeso aumenta significativamente el riesgo de sufrir EDIV. Adicionalmente, fomentar una rutina de ejercicio regular puede disminuir las probabilidades de desarrollo de esta enfermedad.
La concienciación sobre las señales tempranas es crucial para un diagnóstico y tratamiento oportuno. Los dueños de perros deben estar atentos a cambios en la movilidad y comportamiento, que pueden indicar una necesidad de atención veterinaria urgente.
Con información de 20minutos.es

