Las recientes tormentas en cinco estados del centro del país han causado una emergencia humanitaria con miles de afectados y daños significativos en viviendas e infraestructura.
Las intensas lluvias que azotaron varias regiones del centro de México entre el 6 y 9 de octubre han provocado una tragedia que permanece en evaluación. Hasta ahora, las autoridades reportan oficialmente más de 64 fallecidos y 65 personas desaparecidas en los estados de Veracruz, Hidalgo, Puebla y Querétaro. La magnitud del fenómeno meteorológico, generado por la confluencia de sistemas atmosféricos y la influencia de huracanes como Raymond y Priscilla, sorprendió a las autoridades, ya que las precipitaciones alcanzaron niveles aproximadamente iguales a la mitad del promedio anual en apenas unos días. La pérdida de vidas y los daños en viviendas y servicios públicos han afectado a más de 100,000 hogares y provocado graves interrupciones en diversas comunidades. La respuesta gubernamental ha incluido la asignación de aproximadamente 19 mil millones de pesos para atender la emergencia, con recursos ya destinados a los estados más afectados, como Guerrero y Oaxaca. Los esfuerzos están enfocados en realizar labores de limpieza, atención a damnificados y recuperación de la infraestructura, en un contexto en el que las predicciones meteorológicas indicaron un alto nivel de dificultad para prever con exactitud la intensidad de las lluvias. La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, destacó la importancia de mantener medidas preventivas y alertas constantes ante fenómenos climáticos cada vez más impredecibles, producto del cambio climático global. La situación continúa en seguimiento, mientras las comunidades afectadas buscan avanzar en las labores de recuperación y apoyo a los afectados.
