Las recientes precipitaciones entre el 6 y 9 de octubre dejaron un balance trágico en Hidalgo, Veracruz, Puebla y Querétaro, con esfuerzos de rescate en marcha.
Durante los días del 6 al 9 de octubre, fuertes lluvias azotaron varias regiones del país, causando daños considerables y pérdida de vidas. La coordinación nacional de protección civil reportó oficialmente 41 fallecidos derivados de estos eventos, concentrados principalmente en Hidalgo, Veracruz, Puebla y Querétaro. En estos estados, las inundaciones y deslizamientos precipitaron tragedias que movilizaron a diversas instituciones de emergencia.
Hidalgo encabeza la lista con 16 víctimas fatales, seguido por Veracruz con 15, Puebla con nueve y Querétaro con una. Además de las pérdidas humanas, 27 personas permanecen como desaparecidas, complicando las labores de rescate. La infraestructura en varios municipios sufrió daños significativos: Puebla tiene reportes en 37 localidades, Hidalgo en 13, Querétaro en siete, Veracruz en cinco y San Luis Potosí en otras cinco.
El despliegue de recursos ha sido amplio. El plan de respuesta nacional cuenta con más de cinco mil elementos operativos, encargados de rescate, limpieza y la instalación de albergues temporales para las afectadas. Una amplia flota de maquinaria y aeronaves también se movilizó para agilizar las tareas de asistencia, junto con plantas de agua y cocinas móviles.
Por otro lado, la electricidad sufrió interrupciones; la Comisión Federal de Electricidad informó que más de 320 mil usuarios experimentaron cortes en el servicio, pero ya se ha logrado restablecer la mayor parte, con más del 75% de las conexiones funcionando nuevamente.
Estas precipitaciones ponen en evidencia la vulnerabilidad ante fenómenos meteorológicos extremos y subrayan la importancia de fortalecer las estrategias de gestión de riesgos en las zonas afectadas, además de promover acciones de prevención y adaptación ante el cambio climático.
