Su paso por instituciones financieras y su labor en Deloitte reflejan cómo la sostenibilidad se integra como elemento central de las estrategias empresariales en la región.
Una profesional dedicada a promover el impacto social y ambiental transformó su carrera en una trayectoria que mezcla inversión responsable y compromiso con el desarrollo sustentable. Tras formarse en el sector financiero, ocupó cargos destacados en el Banco Interamericano de Desarrollo, donde su trabajo dejó una huella significativa en proyectos con impacto global, con inversiones cercanas a los 50,000 millones de dólares en iniciativas sostenibles.
Su experiencia en BID no solo fortaleció su visión sobre la importancia de la inversión social, sino que también la llevó a adoptar la sostenibilidad como una filosofía de vida que trasciende lo profesional. Incursionar en fundaciones y proyectos que fomentan la responsabilidad social le permitió entender que el cambio empresarial hacia modelos más responsables es fundamental para el crecimiento económico y social.
Luego de su paso por estas instituciones, decidió establecerse en México, motivada por el potencial del país y su visión de consolidar un impacto duradero. Actualmente, como socia de Deloitte en América Latina, lidera esfuerzos estratégicos en sostenibilidad, ayudando a empresas a adoptar prácticas ESG y reduciendo la huella de carbono en diversas iniciativas, como WorldClimate y programas de educación y emprendimiento.
Su liderazgo es un ejemplo de cómo la sostenibilidad ya no es solo una tendencia, sino un elemento esencial para la competitividad y la responsabilidad del sector empresarial en la región, evidenciando que transformar la visión corporativa en una de impacto social y ambiental es un camino de largo plazo con beneficios tangibles.
