El Sahara. - La liberación de 500 tortugas de la especie Centrochelys sulcata en una zona degradada en 2021 ha transformado un paisaje árido en un ecosistema más vibrante. Este experimento, que busca contrarrestar el avance del desierto, ha mostrado resultados positivos cinco años después de la intervención.
Durante mucho tiempo, la práctica de plantar árboles fue la respuesta común al problema de desertificación; sin embargo, esta estrategia resultó costosa y poco efectiva. Las tortugas, por su parte, se convierten en verdaderas ingenieras del ecosistema al cavar túneles que permiten que la lluvia penetre el suelo endurecido y retenga la humedad necesaria para la vida. Estas excavaciones han creado refugios donde las semillas, que habían estado inactivas durante años, finalmente han comenzado a germinar.
A través de imágenes satelitales, se ha comprobado la evolución del área, donde han surgido manchas verdes en un espacio previamente dominado por la arena. Este cambio, aunque gradual, ha revitalizado la biodiversidad, atrayendo aves e insectos que reactivan la cadena ecológica de la región.
"Reintroducir una especie clave puede revivir procesos ecológicos y evitar la necesidad de intervenciones artificiales", señala un especialista en ecología. Esto resalta el papel de las tortugas no solo como habitantes del desierto, sino como agentes cruciales en la restauración de hábitats degradados.
La experiencia sugiere que en ciertos contextos, la reintroducción de especies puede ser una herramienta poderosa contra la desertificación. Aunque el desafío de la desertificación requiere un enfoque multifacético que incluye factores como la gestión sostenible y la lluvia, el experimento con tortugas presenta una alternativa prometedora en la lucha contra la pérdida de biodiversidad en el Sahara.
Con información de cronista.com

