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Laura Hernández Ruiz: De “cerillos” a empacadores en supermercados

Adultos mayores en México trabajan como empacadores voluntarios en supermercados, buscando ingresos adicionales en un contexto económico desafiante.

Por Juan Tovar2 min de lectura
La situación económica obliga a adultos mayores a buscar nuevas formas de ingresos, como el empacado en supermercados.
La situación económica obliga a adultos mayores a buscar nuevas formas de ingresos, como el empacado en supermercados.
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La instalación de supermercados en México desde 1958 marcó el inicio de una actividad que se ha transformado con el tiempo. Los jóvenes conocidos como "cerillos", quienes ayudaban a empacar las compras, han evolucionado a un sistema donde adultos mayores pueden trabajar como empacadores voluntarios, brindándoles apoyo económico con propinas y manteniendo su actividad social.

Datos clave

  • ¿Quién? Adultos mayores, particularmente pensionados.
  • ¿Qué? Sistema de Empacado Voluntario de Mercancías.
  • ¿Dónde? Supermercados de México.
  • ¿Cuándo? Iniciado en 2003 por el Inapam.
  • ¿Cuánto? Los empacadores ganan entre 300 y 600 pesos diarios.

Desde 2003, el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam) implementó un sistema que permite a pensionados integrar la fuerza laboral a través del empacado voluntario. Aunque este sistema les aporta un ingreso adicional, no reciben salario fijo ni prestaciones, lo que los obliga a confiar en las donaciones de los clientes.

Los requisitos para ser empacador voluntario son simples. Los interesados deben ser pensionados del IMSS o del Issste y tener una identificación del Inapam. Después de un proceso de registro, deben adquirir una camiseta para identificarse y portar un gafete con su nombre y función, lo que les permite trabajar en los supermercados.

¿Qué beneficios ofrece el trabajo como empacador voluntario?

La opción de convertirse en empacador voluntario ofrece una solución a los problemas económicos que enfrentan muchos adultos mayores. Muchos de los empacadores tienen formaciones universitarias y han ocupado puestos relevantes en empresas, pero actualmente su pensión no es suficiente para cubrir sus necesidades básicas en un entorno de altos costos.

Por ejemplo, un empacador puede ganar entre 300 y 600 pesos en un día laboral, lo que complementa su pensión mensual, que puede oscilar entre siete mil y nueve mil pesos. Este trabajo no solo les proporciona un ingreso adicional, sino que también les ayuda a mantenerse activos y conectados con la comunidad, lo que resulta vital para su bienestar emocional.

La creación de este sistema también refleja una transición social, donde los adultos mayores se esfuerzan por adaptarse a los cambios económicos. Mientras la canasta básica continue incrementando, la necesidad de generar ingresos adicionales se vuelve una realidad constante para muchas familias. Esto plantea interrogantes sobre el futuro y la sostenibilidad del programa, así como la calidad del trato recibido por estos voluntarios en el entorno laboral.

A lo largo de la historia, el papel de los adultos mayores ha ido cambiando, y la creación de programas como el del Inapam busca ofrecer una alternativa viable en un mundo laboral que a menudo los deja atrás en el proceso.

Con información de yucatan.com.mx

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes citadas. Responsabilidad editorial: Redacción de El Congresista. ¿Detectaste un error? Repórtalo.

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