Javier Lapena, originario de Huesca, ha encontrado en el Muay Thai una vía de transformación personal y comunitaria. A los 21 años, comenzó a practicar este arte marcial y, tras enamorarse de su filosofía, decidió fundar el Club Chap-ko. Su compromiso se centra en transmitir valores como la responsabilidad, la amistad y el respeto entre sus alumnos, enfatizando que la práctica deportiva es también una formación para la vida.
El instructor resalta que cada miembro del club debe entender y asimilar estos principios. En su escuela, el entrenamiento no se limita al desarrollo físico, sino que busca formar individuos con ética y valores sólidos. Lapena considera que el respeto y la tolerancia son esenciales en un entorno donde priva la diversidad, convocando a personas de diferentes contextos sociales y culturales.
El impacto del Muay Thai en Huesca ha sido significativo, en especial para quienes enfrentan situaciones difíciles. Lapena indica que, a pesar de que el deporte no cuenta con instalaciones adecuadas o apoyo gubernamental, ha logrado integrar a jóvenes de diversas procedencias en un mismo espacio. Así, los competidores de mayor experiencia se convierten en mentores para aquellos en riesgo de exclusión social, compartiendo enseñanzas que van más allá de la técnica.
En el camino hacia la cooperación activa, el Club Chap-ko ha respondido a la necesidad de brindar apoyo emocional y un lugar donde los jóvenes puedan sentirse valorados. Lapena enfatiza la importancia de crear un entorno positivo, proporcionando una guía y un modelo a seguir para aquellos que carecen de referentes en sus hogares.
De cara al futuro, el club busca expandir su impacto, colaborando con instituciones educativas para llevar su método a las aulas y organizar competiciones que difundan la esencia de esta práctica en la comunidad. Lapena enfrenta estos desafíos con determinación, convencido de que el Muay Thai tiene el poder de transformar vidas.
Con información de diariodelaltoaragon.es

