Una joven de 21 años, identificada como María Eduarda, murió durante un salto extremo en Brasil tras un fallo en el aseguramiento de la cuerda de seguridad. El incidente ocurrió en el Ponte do Esqueleto, un popular destino de aventura en São Paulo, donde la víctima pagó 180 reales brasileños por la experiencia.
Los instructores involucrados en la actividad han sido arrestados, enfrentando cargos de homicidio involuntario. Durante su interrogatorio, dos de ellos mencionaron haber experimentado un "bloqueo mental" que les impidió realizar correctamente su trabajo al no colocar la cuerda de seguridad, lo que resultó en la fatal caída de 40 metros.
La delegada Andréa Dantas Levy indicó que los encargados debieron haber llevado a cabo al menos tres revisiones antes del salto, dadas las estrictas normas que rigen actividades de turismo de aventura en el país. La empresa responsable, Entre Cordas, operaba sin las debidas licencias, lo que agrava la situación legal de los implicados.
Se investiga también la desaparición de una cámara 360º, que la joven llevaba consigo y que estaba destinada a grabar su experiencia. Testigos han afirmado que un empleado de la empresa retiró la cámara poco después del accidente, pero su ubicación actual sigue sin conocerse.
María Eduarda era licenciado en Educación Física y se encontraba en la fila para realizar el salto, tras haber bromeado unos momentos antes en sus redes sociales sobre el riesgo que implicaba la actividad. A pesar del accidente, testigos aseguran que aún mostraba signos vitales al momento de ser socorrida, pero finalmente perdió la vida debido a la gravedad de sus heridas.
Con información de abc.es

