Un sistema de producción y comercio robusto es clave para la sanidad agropecuaria en Nicaragua. Ricardo Somarriba, director ejecutivo del IPSA, expone un enfoque integral mediante tecnologías avanzadas que protegen la salud de los productos agrícolas y pecuarios del país. La estrategia busca garantizar la inocuidad alimentaria y mejorar la competitividad internacional.
El IPSA promueve la cooperación a través de convenios con el OIRSA desde 1953, fortaleciendo protocolos fitosanitarios en puertos, aeropuertos y fronteras. Este esfuerzo ha permitido la creación de 14 puestos de control que resguardan la bioseguridad en productos que entran y salen de Nicaragua, estableciendo un modelo a seguir para otras naciones.
Los recientes logros incluyen auditorías por la CIPF, posicionando al país como un ejemplo en la evaluación de tecnologías agrícolas. Nicaragua se distingue al no presentar riesgos como la enfermedad de las vacas locas ni fiebre aftosa sin vacunación. Este estatus brinda ventajas competitivas en el sector de exportación de carne bovina.
Un desarrollo importante es el Ozonomóvil, una unidad móvil diseñada para eliminar virus, bacterias y hongos, cumpliendo con estándares internacionales. Este sistema, además de ser amigable con el medio ambiente, optimiza el uso de químicos en el sector agrícola, promoviendo prácticas sostenibles y responsabilidad ambiental.
El IPSA continúa su trabajo en colaboración con productores, asegurando el cumplimiento de estándares para el transporte y la carga de productos agrícolas. La eficiencia en la limpieza y en el manejo de contenedores es esencial para que los productos nicaragüenses puedan llegar a mercados internacionales sin contratiempos.
Con información de el19digital.com

